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Terapia Visual

Percepción visual y Visuocognición

Las habilidades perceptuales son necesarias para reconocer y discriminar los estímulos visuales e interpretarlos correctamente en función de experiencias previas.

El cerebro no sólo ha de ver una sola percepción de una imagen, sino que ha de entender lo que ve, ha de extraer un significado, recordar y ser capaz de reproducir lo que ha visto.

Dificultades en esta área se pueden deber a simples retrasos en la madurez, o bien a ligeras disfunciones del sistema nervioso debidas a trastornos emocionales, o a una falta de estimulación adecuada.

Habilidades visuo-espaciales

  • Organización y manipulación visual del espacio. Se basan en el esquema corporal, la lateralidad y la direccionalidad.
  • Nos permiten localizar los objetos en el espacio visual, con referencia a otros objetos y a nuestro propio cuerpo.
  • Para que el niño pueda aprender es necesario que tenga una clara percepción del lugar que ocupa su cuerpo en el espacio. Eso depende de la información visual que tiene sobre ese espacio.
  • Una deficiencia en estas habilidades produce torpeza, falta de equilibrio, dificultad en estarse quieto, dificultad en orientarse y hacer inversiones de letras y números al escribir o al copiar.

Habilidades de análisis visual

  • Son las habilidades básicas de manipulación mental de las imágenes, discriminación, percepción y forma.
  • La memoria visual le sirve niño para reconocer y recordar la información que se presenta visualmente.
  • La percepción de figura–fondo, hace distinguir un objeto de interés de otros estímulos irrelevantes del fondo.
  • Una deficiencia en estas habilidades nos puede dar: dificultad para aprender el alfabeto, y por tanto, poca comprensión lectora, dificultad en deletrear y reconocer palabras; entender conceptos matemáticos, y confundir entre diferencias y similitudes; dificultad escribiendo o recordando letras o números, errores al copiar de la pizarra.
  • El niño que presenta deficiencias en estas habilidades, trabaja lentamente y tiene problemas para acabar las tareas.

Integración auditiva-visual

  • Capacidad de relacionar lo que se ve con lo que se oye. Por ejemplo, al leer relacionamos letras, sílabas o palabras, con los sonidos que las representan.
  • Una alteración en esta habilidad nos puede dar dificultad en deletrear, en leer fonéticamente, y en relacionar los símbolos con sus sonidos.
  • El cerebro no sólo ha de ver una sola percepción de una imagen, sino que ha de entender lo que ve, ha de extraer un significado, recordar y ser capaz de reproducir lo que ha visto.

Visión infantil

Visión infantil

La visión se desarrolla en el sentido evolutivo, en unas fases y en un orden bien determinados hasta la madurez, en constante interacción con el entorno y otras funciones del organismo.

Desde el nacimiento hasta los tres meses de vida: al nacer el niño es sensible a la luz, suficiente según sus necesidades de integración. A partir de la cuarta semana se observa la aparición del reflejo de fijación de un objeto dentro del campo visual y la evolución del reflejo de fusión y coordinación ocular, es capaz de seguir un objeto en movimiento dentro de su campo visual. Es una etapa monocular en la que se debe dar la misma opción de estimulación a un ojo y al otro; son importantes cosas como, por ejemplo, cambiar la posición de la cuna en la habitación (así va mirando la luz de la ventana y la luz de la puerta desde distintos ángulos, fomentando que los dos ojos se estimulen por igual).

Desde los 3 meses hasta el primer año entra en juego la manipulación y la locomoción. El niño empieza a coger objetos, a los cuales presta atención durante muy pocos minutos, o bien intenta llegar a ellos primero arrastrándose y después gateando, lo que le permite utilizar los dos lados del cuerpo y los dos ojos de forma coordinada. Esta locomoción implica coordinación y control neurológico, motor y visuomotor.

Hacia los 6 meses, a nivel visual empieza a trabajar con los dos ojos a la vez (etapa binocular). Los ojos se alinean y empiezan a mirar simultáneamente el mismo objeto, el niño hace ensayos calculando las distancias y mejora todos los movimientos oculares con el gateo.

Del primer año hasta los 3 años la visión madura igual que la organización neuronal. El niño mantiene un equilibrio más preciso entre el lado derecho y el lado izquierdo, delante y detrás. Se consolida el patrón contralateral.

De los 3 a los 6 años se desarrolla completamente toda la visión. La percepción del espacio visual orientado, el esquema corporal, la lateralidad y direccionalidad tienen una misma base: el movimiento coordinado, dirigido y organizado, del campo visual del niño, que va a permitir que el niño se inicie en la lectoescritura en la etapa escolar.

A los 6 años se acaba el desarrollo de las capacidades visuales. Se han adquirido la coordinación motriz entre los dos ojos, la percepción del espacio en tres dimensiones, la capacidad de enfoque así como el resto de las habilidades visuales, y el niño deberá estar preparado para enfrentarse a las exigencias escolares, que son eminentemente visuales.

Desde los 6 a los 12 años tiene lugar la madurez del sistema visual. En esta etapa se debe consolidar una visión eficaz, que irá ligada con un buen rendimiento escolar.

Se debe observar al niño en las etapas del desarrollo ya que, si hay una fallo, la recuperación será más eficaz cuanto más precozmente pueda ser tratado. Por ello, se recomienda, si no se observa ninguna anomalía antes, hacer una primer examen visual a los 3 años, antes de iniciar la educación infantil, y a los seis años, edad en que empieza la educación primaria.

No nacemos viendo, sino con la capacidad de aprender a ver, y la madurez visual va ligada al resto de maduración motriz y neuronal.

Problemas de aprendizaje y reeducacion visual

Problemas de aprendizaje y reeducacion visual

Cuando un niño va mal en el colegio, se distrae con frecuencia, o no es capaz de mantener la atención el tiempo necesario para seguir el ritmo de la clase, decimos que es demasiado inquieto, o incluso hiperactivo.

En otras ocasiones los problemas para leer, comprender lo que se ha leído o incluso escribir con la precisión que corresponde a su edad, nos llevan a decir que el niño padece dislexia. Pero no siempre estos diagnósticos son los correctos. No olvidemos que el trabajo de la lectura depende en un 100% de la visión. Y en general el 80% del trabajo desarrollado en las aulas depende de este mismo sentido.

Un problema refractivo, de motilidad o de visión binocular puede dar al traste con el mejor de los estudiantes.

Todos estos problemas tienen tratamiento mediante reeducación visual. Las habilidades visuales involucradas en el proceso de aprendizaje se pueden mejorar para lograr un equilibrio del sistema visual que facilite el rendimiento escolar.

La visión es un proceso de aprendizaje y por lo tanto es posible mejorar la calidad del proceso de información visual en casi todos los individuos.

Entrenamiento visual

La terapia o entrenamiento visual es un programa de ejercicios destinado a corregir o mejorar todas aquellas habilidades visuales que se encuentran reducidas y que disminuyen el rendimiento escolar.

El entrenamiento visual es efectivo para resolver problemas como: ojo vago (ambliopía), movimientos oculares deficientes, mala capacidad de enfoque y coordinación de los dos ojos, ojos desviados (estrabismo), fatiga visual, baja velocidad y comprensión lectora...

Los programas de entrenamiento visual son individuales y específicos para cada persona. Están diseñados para mejorar las destrezas visuales, es decir, alcanzar más eficacia en procesar la información que llega a través de los ojos, de forma que permitan una visión clara, confortable y eficaz a cualquier distancia y durante largos periodos de tiempo. Se realizan conjuntamente en el gabinete con el optometrista y en el domicilio del paciente, por lo que es imprescindible la colaboración del entorno familiar y de la escuela.