Orto-K y control de miopía infantil en Menorca

¿Tu hijo/a es miope? Descubre cómo el Orto-K frena su progresión mientras duerme. Óptica Carreras, en Maó, te lo explica sin compromiso.

MIOPÍA
MIOPÍA
  • ORTO-K
  • BIOMETRÍA
  • ORTO-K

El Orto-K es un tratamiento con lentes de contacto especiales que se llevan mientras se duerme y que, además de corregir la miopía sin gafas durante el día, ha demostrado ralentizar su progresión en niños y adolescentes. Si tu hijo o hija acaba de empezar a usar gafas o su graduación sube cada curso, es una de las opciones que conviene valorar con tu optometrista.

En Menorca, donde muchas familias combinan colegio, deporte y actividades náuticas, cada vez más padres nos preguntan por alternativas a las gafas convencionales para sus hijos. El Orto-K es una de las herramientas de control de miopía más consolidadas y con más años de seguimiento clínico.

¿Qué es el Orto-K y cómo funciona?

ORTO-K

La ortoqueratología (Orto-K) consiste en unas lentes de contacto rígidas y permeables al gas, diseñadas a medida, que se colocan por la noche. Mientras el niño duerme, la lente remodela suavemente la curvatura de la córnea. Al despertar y retirarla, la córnea mantiene esa nueva forma durante el día, lo que permite ver con nitidez sin necesidad de gafas ni lentillas.

El efecto es temporal y reversible: si se deja de usar, la córnea recupera gradualmente su forma original en pocos días.

¿Por qué se recomienda especialmente en niños y adolescentes?

Además del beneficio de ver bien sin gafas durante el día —muy útil para el deporte, la piscina o las clases de educación física—, la evidencia científica disponible indica que el Orto-K puede ralentizar el alargamiento del ojo (elongación axial), que es el mecanismo que hace que la miopía progrese año tras año. Un metaanálisis publicado en PLOS ONE que reunió varios estudios controlados en niños en edad escolar encontró que la elongación axial en los ojos tratados con Orto-K era, de media, un 45% más lenta que en los ojos sin tratar.

¿Por qué es importante controlar la miopía y no solo corregirla?

Poner unas gafas que compensen la graduación soluciona la visión en ese momento, pero no actúa sobre la progresión. Una miopía más alta en la edad adulta se asocia a un mayor riesgo de ciertos problemas oculares a largo plazo. Por eso, en los últimos años la optometría clínica ha pasado de "corregir" la miopía a intentar "controlarla" desde edades tempranas.

¿A qué edad se puede empezar?

No existe una edad única: la decisión depende de la graduación, la evolución en los últimos controles, la colaboración del menor y la valoración individual del optometrista. Muchos niños empiezan a partir de los 7-8 años, aunque cada caso se estudia de forma personalizada en la consulta.

¿Qué otras opciones de control de miopía existen además del Orto-K?

El Orto-K no es la única alternativa. También existen lentes oftálmicas específicas de control de miopía (con diseños de desenfoque periférico), que se llevan como unas gafas normales durante el día. Suelen recomendarse a edades más tempranas o cuando el Orto-K no es la opción más adecuada para ese niño o esa familia, por ejemplo si aún no tiene la madurez o la constancia necesaria para el manejo de lentes de contacto.

Existen también lentes de contacto blandas de desenfoque periférico, que se llevan durante el día en lugar de por la noche, y que pueden ser una alternativa cuando el Orto-K no encaja con las necesidades del niño o la familia.

Por último, está la atropina a baja concentración, un colirio de uso nocturno que también ha mostrado eficacia en ralentizar la progresión de la miopía. Su prescripción corresponde al oftalmólogo, y en algunos casos se plantea de forma combinada con el Orto-K u otras opciones, ya que ciertos estudios han observado que el tratamiento combinado puede lograr una mayor ralentización de la progresión que cada opción por separado. La decisión de combinar tratamientos siempre debe valorarse de forma individualizada entre optometrista y oftalmólogo.

En la consulta valoramos conjuntamente cuál de estas opciones, o qué combinación de ellas, se ajusta mejor a cada caso.

¿Es seguro el Orto-K para un niño?

ORTO-K

Es un tratamiento con un largo recorrido de uso y seguimiento en optometría pediátrica, pero como cualquier lente de contacto requiere una correcta higiene, un ajuste personalizado mediante topografía corneal y revisiones periódicas para comprobar que la córnea responde bien. Por eso la adaptación y el seguimiento deben hacerse siempre en consulta especializada, nunca de forma genérica. De hecho, el International Myopia Institute (IMI), referencia internacional en el manejo clínico de la miopía, recomienda en sus guías que las lentes de Orto-K se lleven de forma constante, un mínimo de 8 horas por noche, y con seguimiento profesional continuado.

¿Qué implica el seguimiento?

Tras la adaptación inicial, se realizan controles periódicos con topografía corneal para verificar que el moldeado es el adecuado y que el ojo tolera bien las lentes. Es un proceso progresivo, no un ajuste único.

¿Cuándo conviene empezar a valorarlo con tu hijo o hija?

BIOMETRÍA

La revisión optométrica infantil es el primer paso: permite saber si hay miopía, cuánto ha progresado respecto al año anterior y si el Orto-K u otra opción de control es adecuada en ese momento. Dentro de esa revisión, la biometría ocular es la herramienta considerada gold standard en control de miopía, ya que mide con precisión la longitud axial del ojo, el dato más fiable para saber si la miopía está progresando realmente, incluso antes de que se note un cambio relevante en la graduación. Septiembre, con el inicio del curso, suele ser un buen momento para hacer balance de cómo ha evolucionado la vista durante el verano.

Si notas que tu hijo o hija entrecierra los ojos para ver de lejos, se acerca mucho a la pizarra o a las pantallas, o su graduación ha subido en el último año, en Óptica Carreras, en Costa de sa Plaça, 16, 07702 Maó, podemos valorar su caso y explicarte con calma todas las opciones de control de miopía disponibles. Puedes llamarnos al 971 363 560 o pedir cita aquí.

Preguntas frecuentes

¿Duele ponerse las lentes de Orto-K?

No. Tras un breve periodo de adaptación, la mayoría de los niños las llevan sin molestias durante la noche.

¿Se puede combinar el Orto-K con natación o buceo?

Sí, de hecho es una de sus ventajas: al no llevar gafas ni lentillas durante el día, facilita practicar deporte, incluido el náutico, sin limitaciones visuales.

¿Qué pasa si mi hijo deja de usarlas una temporada?

El efecto es reversible y la córnea recupera su forma original en pocos días, aunque conviene consultarlo con tu optometrista antes de interrumpir el tratamiento.

¿El Orto-K sustituye las revisiones oculares?

No. Requiere revisiones periódicas para comprobar que la adaptación sigue siendo correcta y que el ojo evoluciona bien.

¿Es la única forma de frenar la miopía infantil?

No. Aparte del Orto-K, también existen lentes oftálmicas específicas de control de miopía, lentes de contacto blandas de desenfoque periférico y la atropina a baja concentración, prescrita por el oftalmólogo. Tu optometrista te ayudará a elegir la opción más adecuada, o la combinación de ellas, según el caso.

Redactado por Mª Gracia Carreras, óptico-optometrista.
Número de colegiado: 5.232